Transformación hidráulica en CABA

La infraestructura pluvial es el corazón invisible de la Ciudad de Buenos Aires. Entre los proyectos más destacados para el fortalecimiento de la red de drenaje urbano se encuentran las obras desarrolladas en la calle Austria y en el Arroyo Vega, dos intervenciones de ingeniería que marcaron un avance decisivo en el control del agua y la seguridad urbana.

 

Obras en la calle Austria: técnica y precisión bajo tierra

El proyecto en la calle Austria demandó una Metodología de Ejecución de alta complejidad técnica debido a las características del suelo porteño y la presencia del nivel freático. Para llevar a cabo las excavaciones en seco y garantizar la estabilidad del terreno, se implementaron sistemas de protección con tablestacas, entibaciones y bombas de achique con tecnología well-point.

Además del desafío geotécnico, la planificación otorgó máxima prioridad a la dinámica del barrio: las tareas se programaron para minimizar las alteraciones al comercio, la industria y el tránsito, garantizando en todo momento la continuidad de los servicios públicos esenciales.

 

Arroyo Vega: optimización y máxima eficiencia hidráulica

En el conducto del Arroyo Vega —ubicado bajo la calle Blanco Encalada, entre las avenidas Balbín y 11 de Septiembre— se llevó a cabo un plan integral de mejora de eficiencia hidráulica. La obra consistió en reducir la rugosidad interior de la estructura existente de hormigón armado e incorporar un tabique central para convertir el conducto en uno de doble celda.

Debido a que el ingreso de materiales y herramientas debía realizarse a través de aperturas de acceso restringidas de 60 cm, la intervención requirió el cumplimiento de rigurosas medidas de seguridad y monitoreo atmosférico para trabajos en espacios confinados, garantizando la protección de los trabajadores y la máxima precisión en el encofrado e inyección del hormigón.

 

El valor estratégico para la Ciudad de Buenos Aires

Ambos proyectos representan avances estructurales clave para la infraestructura porteña:

  • Mayor capacidad de drenaje: Permiten una evacuación del agua de lluvia más fluida y eficiente en zonas clave de la ciudad.
  • Protección de los vecinos y del espacio público: Reducen el impacto de las tormentas fuertes en áreas urbanas densamente transitadas.
  • Seguridad y preservación: Garantizan la integridad estructural a largo plazo de los conductos subterráneos de la red pluvial.

 

Con estas intervenciones, la Ciudad reforzó sus defensas hidráulicas, asegurando una infraestructura más fuerte, confiable y preparada para los desafíos del futuro.

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